El sensor, basado en una celda de óxido de circonio, está montado en la punta de la sonda que se inserta en el horno o en el conducto de chumo de humo. La medición directa in situ resultante proporciona una lectura de oxígeno precisa y rápida para la optimización de la combustión, el control del proceso y el monitoreo de la atmósfera del horno.